sábado, 8 de marzo de 2008

KDD sidrera donostiarra. Parte I: la ruta

Como ya viene siendo tradición desde hace unos cuantos años, antes de empezar la temporada de cicloturistas, hacemos un stage donostiarra con la excusa de hacer unos kilómetros pero con el objetivo real de ir de sidrería ;-).

Para variar, aunque la hora de salida eran las 9:00, entre una cosa y otra no arrancamos hasta pasadas las 9:30. Está claro que la puntualidad no es lo nuestro. El cielo parece que clarea después del chaparrón que ha caido a eso de las 7:30, asi que los 8 valientes que nos hemos juntado ponemos confiados rumbo a la Corniche francesa. Llegando a Peru nos encontramos con Luisma que nos andaba buscando para hacer unos km con nosotros y se vuelve luego porque es el cumple de su peque (zorionak Oier!). Nos avisa de que por la zona de Oiartzun estaba lloviendo y... tenia razón :-S.

Lo que ha empezado como un ligero xirimiri, se va poniendo cada vez mas negro. Tanto que bajando ya Gurutze no se ve ni kaskorro. Llueve a mares y estamos empapados, así que tras deliberar en Irún sobre las alternativas a seguir, optamos por ir volviendo a casa y si vemos que mejora el tiempo, improvisar un nuevo recorrido.

Como no podía ser de otro modo, según damos la vuelta deja de llover y casi hasta sale el sol! vistas las expectativas, decidimos subir Bianditz, que además de ser un bonito puerto está en la lista de los CIMA, así que alguno podrá tacharlo ya. Subida a buen ritmo (unos mas que otros, jejejeje) y reagrupamiento y fotos de rigor arriba. Lássssstima de nubes, porque las vistas en días despejados son espectaculares!



Después de la consabida bajada helados de frío (arriba la temperatura era, digamos... fresca y estábamos empapados), tiene lugar otro de los ritos tradicionales de estas KDDs: el pinchazo del tubular de Sergio :-D. Reparación rápida y vuelta para casa, relevo-hachazo de Iñaki incluido. Al final nos han salido 75km, con 1330m de desnivel acumulado.

Pote de rigor para contar las batallitas, despedidas varias y a la ducha y luego a comer un kebap con los vitorianos (a los que les toca organizar una por su tierra un día de estos) y a seguir contando historias.
Como siempre, lo mejor la compañía! 

2 comentarios:

icepirineo dijo...

Que pena me dio, tener que irme tan pronto, además con lo que me gusta Bianditz.

Alberto dijo...

El deber es el deber! ;-)

Ya habrá más ocasiones.